Está usted ¿Desesperado? Dios le da ¡Paz y esperanza!


1 - El estado desesperado del hombre natural

¡Tiene amargura en su alma, ha perdido ánimo, ya no confía en el futuro, ni en sí mismo, ni en nada! ¡Tiene miedo de caer en la deses­peración! ¡Está cansado de la vida que le parece insopor­table!

  • Dios les dijo: Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Isaías 45:22
  • Oídme atentamente… Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma. Isaías 55:2-3
  • Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

¡Haga media vuelta vital hacia el Dios que le espera!

2 - Cómo encontrar ánimo, optimismo o, mejor aún, una esperanza

Si está atormentado por sus pecados y por su culpabilidad ante Dios, es su conciencia la que le reprende correctamente. Lo primero es ponerse en orden con Dios. ¿Por qué? Porque usted es un pecador, perdido, culpable. Y si muere en sus pecados (Juan 8:24) comparecerá ante Dios, cargado con sus iniqui­dades y es una perspectiva aterradora (Job 18:14). Muchas personas horrorizadas buscan convencerse a sí mismas de que no hay Dios y que nada hay después de la muerte. Pero Dios dice: «Los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27). Este será el momento para rendir cuentas. El único camino para escapar de este juicio es creer en Jesucristo, arrepentirse de sus pecados confesándolos ante Dios.

  • Muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Hechos 19:18

3 - Solo Jesús puede quitar la carga de sus pecados, su desesperación y darle esperanza

Venga a Jesucristo.

  • Clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Salmo 107:6
  • Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. 1 Pedro 3:18

4 - Solo Jesús puede darle la paz

Es un mensaje de amor que Jesucristo le trae a usted. Usted dirá «pero está muerto»: sí, así es. Pero ha resucitado y vive para siem­pre. Acuda a él con toda confianza, háblele de su sufrimiento. Usted puede hablar con él, le escuchará. Exprese sus necesidades y preo­cupaciones. Él le entenderá y le responderá. Su vida es preciosa para él, ama al pecador, quiere salvarle y darle esperanza.

  • Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28
  • Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Salmo 107:29
  • He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. Isaías 38:17
  • Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 5:1
  • Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Colosenses 1:20
  • La paz os dejo, mi paz os doy, dijo Jesús. Juan 14:27
  • Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Hebreos 10:17
  • Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeu­dado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos. 1 Samuel 22:2
  • Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones. 2 Tesalonicenses 2:16, 17

¡Cree!

  • ¿Qué debo hacer para ser salvo?
  • Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo. Hechos 16:30-31

Mi decisión

Estando convencido de que soy un pecador perdido, contami­nado por el pecado, creo que Jesús murió por mis pecados, y lo acepto como mi Salvador personal. Humildemente le pido su ayuda para seguirlo y anunciar lo que ha hecho por mí.

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