El Señor Está Cerca

Viernes
28
Mayo

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

(1 Pedro 1:10-11)

Los profetas y su mensaje

Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron de antemano todos los detalles principales acerca del Cristo: su nacimiento, vida, muerte y resurrección, así como su subsecuente gloria. Es asombroso ver que, después de escribir estas profecías, ellos las leyeron y estu­diaron para tratar de entender que significaba lo que ellos mismos habían escrito. ¡No entendían sus propias profecías! Pero entendían que lo que habían predicho no era para ellos. Entonces, ¿para quién eran las profecías? Para personas que vivirían muchos años des­pués, lo cual también nos incluye a nosotros hoy en día.

¿No es maravilloso pensar que hemos sido incluidos en la progre­sión de estos consejos divinos? A medida que estos consejos se han ido revelando, los ángeles han estado mirando para ver su desarro­llo (v. 12). Ellos vieron cuando se pusieron los fundamentos de la tierra (Job 38:4-7); fueron testigos de la llegada del Hijo de Dios a este mundo (Lc. 2:13-14) y se han asombrado en cada ocasión; y ahora nos miran a nosotros, objetos de una sublime gracia, salvados y hechos herederos de la gloria juntamente con Él. ¡Aquel amor y aquel Salvador no eran para ellos! Los ángeles lo vieron descender a este mundo para morir por nosotros pecadores.

Los ángeles nos miran mientras esperamos la gracia que se nos traerá cuando “Jesucristo sea manifestado” (v. 13). ¿Y cuál fue el comienzo de tal maravillosa gracia que será traída a nosotros? La presciencia y la elección de Dios (1 P. 1:2), ¡y alcanzará su punto más alto en la gloria eterna con Cristo (1 P. 5:10)!

S. E. Labelle

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