Capítulos Todos
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
navigate_before Lucas 5 Lucas 7 navigate_next

Lucas 6

1 Y aconteció un sábado** que Jesús pasaba por unos sembrados, que sus discípulos arrancaban espigas, las desmenuzaban en sus manos y se las comían. 2 Y algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis en sábado lo que no es lícito? 3 Y Jesús les respondió: ¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando tuvo hambre él y los que le acompañaban? 4 ¿cómo entró en la casa de Dios y tomó los panes de la proposición, comió y dio también a los que con él estaban; panes que no es lícito comer, sino solo a los sacerdotes? 5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.

6 Y ocurrió en otro sábado cuando entró en la sinagoga y enseñaba, que allí había un hombre que tenía paralizada la mano derecha. 7 Los escribas y los fariseos lo acechaban, para ver si en sábado lo sanaría, a fin de hallar algo de que acusarlo. 8 Pero él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: Levántate, y ponte en medio. Y levantándose, se quedó en pie. 9 Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla? 10 Y mirándolos a todos a su alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Él lo hizo y la mano le fue curada. 11 Pero se enfurecieron y discutían entre ellos qué harían a Jesús.

12 Sucedió en aquellos días que él fue al monte a orar; y pasó la noche en oración a Dios. 13 Y cuando amaneció, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes llamó apóstoles; 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, y a Andrés su hermano, a Jacobo y a Juan, a Felipe y a Bartolomé, 15 a Mateo y a Tomás, a Jacobo hijo de Alfeo, y a Simón llamado Zelote, 16 y a Judas, hermano de Jacobo, y a Judas Iscariote, quien fue traidor. 17 Y habiendo bajado con ellos, se detuvo en un lugar llano donde había una gran multitud de sus discípulos y una gran muchedumbre del pueblo de toda Judea, de Jerusalén y del litoral de Tiro y Sidón; que habían venido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades; 18 y también los atormentados de espíritus inmundos fueron sanados. 19 Y toda la multitud procuraba tocarlo; porque emanaba de él un poder que sanaba a todos.

20 Y dirigiendo la mirada hacia sus discípulos, les dijo: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados sois cuando los hombres os odien, os alejen de ellos, os injurien y rechacen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23 Regocijaos en ese día y saltad de gozo; porque vuestra recompensa es grande en el cielo; porque así hacían sus padres con los profetas.

24 Pero ¡ay de vosotros los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. 25 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros los que ahora reís!, porque os lamentaréis y lloraréis. 26 ¡Ay de vosotros cuando todos los hombres os ensalcen!, porque del mismo modo hacían sus padres con los falsos profetas.

27 Pero a vosotros que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, 28 bendecid a los que os maldicen y orad por los que os maltratan. 29 Al que te golpee en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le impidas que se lleve también la túnica. 30 A todo el que te pida, dale; y al que te quite lo tuyo, no se lo reclames. 31 Y como queréis que los hombres os hagan, hacedles vosotros igualmente. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? Porque los pecadores también aman a los que les aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué recompensa tenéis? Porque aun los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué recompensa tenéis? Porque también los pecadores prestan a pecadores, para recuperar otro tanto. 35 Por el contrario, vosotros amad a vuestros enemigos y haced bien y prestad, sin esperar nada a cambio; vuestra recompensa será grande y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno con los ingratos y malvados. 36 Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y os será dado; medida buena, apretada, sacudida y rebosante os darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis seréis medidos vosotros.

39 Y les dijo también una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 40 El discípulo no es superior a su maestro; pero el discípulo bien instruido, será como su maestro. 41 Y ¿por qué miras la brizna que está en el ojo de tu hermano, y no percibes la viga que está en tu propio ojo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que saque la brizna de tu ojo; cuando tú mismo no ves la viga que está en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero de tu ojo la viga, y entonces verás claramente para sacar la brizna que está en el ojo de tu hermano. 43 Pues no es árbol bueno el que da malos frutos, ni tampoco árbol malo el que da buenos frutos. 44 Pues cada árbol se conoce por su propio fruto. Porque de los espinos no se recogen higos, ni de las zarzas se vendimian uvas. 45 El hombre bueno del buen tesoro de su corazón, saca lo bueno; y el malvado, del mal tesoro del corazón, saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

46 ¿Y por qué me llamáis: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacéis lo que yo digo? 47 Os mostraré a quien es semejante el que viene a mí, oye mis palabras y las cumple. 48 Es semejante a un hombre que edificó una casa, cavó, ahondó y echó el fundamento sobre la roca. Cuando llegó una inundación, el torrente dio con ímpetu contra aquella casa y no la pudo mover, porque estaba bien edificada. 49 Pero el que oye y no cumple, es semejante a un hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu y al instante se derrumbó; y fue grande la ruina de aquella casa.

navigate_before Lucas 5 Lucas 7 navigate_next
arrow_upward Arriba