Capítulos Todos
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
navigate_before Lucas 10 Lucas 12 navigate_next

Lucas 11

1 Jesús estaba orando en cierto lugar y cuando acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. 3 Danos cada día el pan que nos hace falta. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en la tentación.

5 Y les dijo: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, y acudirá a él a medianoche y le dirá: Amigo, préstame tres panes; 6 porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo qué ofrecerle; 7 y aquél, respondiendo desde adentro, le dirá: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos están conmigo en la cama; no puedo levantarme y dártelos? 8 Os digo que, aunque no se levante a darle por ser su amigo, sin embargo, por su importunidad se levantará y le dará cuantos necesite. 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 ¿Y quién de vosotros que sea padre, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si le pide un pescado, en su lugar le dará una serpiente? 12 ¿o si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

14 Y estaba expulsando a un demonio que era mudo; y sucedió que al salir el demonio, habló el mudo, y las multitudes se maravillaron. 15 Pero algunos de ellos dijeron: Por Beelzebú, el príncipe de los demonios, echa fuera a los demonios. 16 Mientras otros, para tentarlo, le pedían una señal del cielo. 17 Pero él, que conocía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y una casa dividida contra sí misma se derrumba. 18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? Porque decís que por Beelzebú yo expulso a los demonios. 19 Si, pues, yo por Beelzebú expulso a los demonios, vuestros hijos ¿por quién los expulsan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 20 Pero si yo con el dedo de Dios expulso a los demonios, entonces os ha llegado el reino de Dios. 21 Cuando el hombre fuerte, bien armado, guarda su casa, todos sus bienes están seguros. 22 Pero cuando viene otro más poderoso que él y lo vence, le quitará su armadura en la que se confiaba y repartirá su botín. 23 El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama. 24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; al no encontrarlo, dice: Regresaré a mi casa de donde salí. 25 Y cuando llega, la halla barrida y adornada. 26 Entonces va y toma consigo a otros siete espíritus peores que él; y entrando, se establecen allí; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero. 27 Aconteció que, mientras él decía esto, una mujer en medio de la multitud levantó la voz y le dijo: ¡Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste! 28 Pero él respondió: Antes, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y se guían por ella.

29 Y como las multitudes se agrupaban, comenzó a decirles: Esta es una generación perversa; busca una señal y no se le dará señal, sino la de Jonás. 30 Porque como Jonás fue señal para los ninivitas, así será también el Hijo del Hombre para esta generación. 31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y hay más que Salomón en este lugar. 32 Los ninivitas se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y mirad hay algo más que Jonás aquí.

33 Nadie que enciende una lámpara la oculta, ni la pone debajo del cajón, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. 34 La lámpara del cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo es sencillo, también todo tu cuerpo está iluminado; pero cuando es malo, también todo tu cuerpo está tenebroso. 35 Mira, pues, que la luz que hay en ti, no sea tinieblas. 36 Por tanto, si todo tu cuerpo está iluminado, sin tener oscura ninguna parte, estará totalmente iluminado, como cuando una lámpara te ilumina con su fulgor.

37 Mientras él hablaba, un fariseo le rogó que comiera con él; y al entrar, se puso a la mesa. 38 Pero al ver esto el fariseo, se extrañó de que no se hubiera lavado antes de comer. 39 Le dijo entonces el Señor: Así vosotros, los fariseos, limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero vuestro interior está lleno de codicia y de maldad. 40 ¡Insensatos! ¿El que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? 41 Antes, dad más bien limosna de lo que tenéis, y todo os será puro. 42 Pero ¡ay de vosotros, fariseos! Porque dais el diezmo por la menta, la ruda y toda hortaliza; y desatendéis la justicia y el amor de Dios. Esto debíais hacer sin desatender aquello. 43 ¡Ay de vosotros, fariseos! Que amáis los primeros asientos en las sinagogas y los saludos en las plazas. 44 ¡Ay de vosotros! Porque sois como sepulturas ocultadas, y los hombres que andan por encima no lo saben.

45 Respondiendo entonces uno de los doctores de la ley, le dijo: ¡Maestro, diciendo esas cosas a nosotros también nos ofendes! 46 Él entonces dijo: ¡Ay de vosotros también, los doctores de la ley! Porque imponéis a los hombres cargas insoportables, y vosotros ni siquiera las tocáis con un dedo. 47 ¡Ay de vosotros! Porque edificáis los sepulcros de los profetas a quienes vuestros padres mataron. 48 ¡Así que sois testigos y consentidores de las obras de vuestros padres; porque en verdad ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros! 49 Por esto también la sabiduría de Dios dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y a muchos de ellos matarán y perseguirán; 50 para que a esta generación se le pidan cuentas de la sangre de todos los profetas, la cual ha sido derramada desde la fundación del mundo; 51 desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que falleció entre el altar y el santuario; en verdad os digo, esto le será reclamado a esta generación. 52 ¡Ay de vosotros doctores de la ley! Porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros no entrasteis, y a los que estaban entrando se lo impedisteis.

53 Mientras les decía estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a fustigarlo con dureza y a provocarlo para que hablase de muchas cosas; 54 acechándolo para cazar alguna palabra suya y poder acusarlo.

navigate_before Lucas 10 Lucas 12 navigate_next
arrow_upward Arriba