Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
navigate_before 3 Juan Apocalipsis 1 navigate_next

Judas

1 Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los que son llamados, amados en Dios Padre y guardados por Jesucristo: 2 Misericordia, paz y amor os sean multiplicados.

3 Amados, teniendo mucho empeño en escribiros acerca de nuestra común salvación, me veo en la necesidad de escribiros con el fin de exhortaros a que luchéis por la fe que una vez fue enseñada a los santos. 4 Porque han entrado con disimulo ciertos hombres, los cuales desde hace tiempo estaban destinados para este juicio, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.

5 Pero os quiero recordar, aunque lo sepáis todo, que el Señor, habiendo salvado al pueblo de Egipto, destruyó a los que no creyeron. 6 Y a los ángeles que no guardaron sus orígenes, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo tinieblas en prisiones eternas, para el juicio del gran día. 7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades de su alrededor, que se habían abandonado a la fornicación de la misma manera que estos, yendo en pos de otra carne, son puestas como ejemplos, sufriendo el castigo del fuego eterno. 8 Sin embargo, de la misma manera también estos soñadores ensucian la carne, desprecian a las potestades y blasfeman las glorias celestiales. 9 Pero el arcángel Miguel, cuando contendía con el diablo, disputando a propósito del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él un juicio injurioso, sino que dijo: ¡El Señor te reprenda! 10 Pero estos blasfeman de lo que no conocen; y en lo que naturalmente conocen como animales irracionales, en eso se corrompen. 11 ¡Ay de ellos! Porque anduvieron en el camino de Caín, se lanzaron en el error de Balaam por una recompensa y perecieron en la rebelión de Coré. 12 Estos son escollos en vuestros ágapes, festejan y se apacientan a sí mismos sin temor; nubes sin agua, empujadas por los vientos; árboles otoñales sin fruto, dos veces muertos, desarraigados; 13 Impetuosas olas del mar, que arrojan la espuma de sus infamias; estrellas errantes, a las que han sido reservadas la oscuridad de las tinieblas para siempre! 14 Y de estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: ¡He aquí, que vino el Señor con sus santas miríadas, 15 para hacer juicio contra todos, y convencer a todos los impíos de todas las obras impías que impíamente hicieron, y de todas las palabras duras que los impíos pecadores hablaron contra él! 16 Estos son murmuradores querellosos, que andan en sus malos deseos, su boca profiriendo palabras arrogantes, halagando a las personas por interés.

17 Pero vosotros, amados, recordad las palabras que han sido dichas antes por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18 que os decían: Al final del tiempo habrá burladores, andando según sus propios deseos de cosas impías. 19 Estos son los que causan divisiones, hombres naturales, no teniendo el Espíritu. 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna. 22 A los que contienden, reprended; 23 salvad a otros, arrancándolos del fuego; de otros compadeceos con temor, aborreciendo hasta la ropa contaminada por la carne.

24 Y al que os puede guardar sin caída, y presentaros sin mancha ante él, con gran alegría, 25 al único Dios, nuestro Salvador, mediante Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, ahora y para siempre. Amén.

navigate_before 3 Juan Apocalipsis 1 navigate_next
vertical_align_top Arriba