¿Qué santos estarán en la tribulación?


person Autor : John Nelson DARBY 7

(Fuente: biblecentre.org)


La pregunta, ¿Estarán los santos en la tribulación? Esto propone a que quién está ocupado con la esperanza de la iglesia de Dios y las declaraciones proféticas de la Escritura como algo cercano de esta tierra de dolor y laboriosa historia. La ansiedad personal propone esto de un modo y en otro, que está conectado íntimamente con el más grave y más vital punto de la pregunta profética; o mejor dicho del verdadero carácter de la iglesia de Dios y su condición al final de todo.

Yo no puedo, permitirme aquí en este espacio, entrar en las largas declaraciones del Antiguo Testamento acerca de un remanente, ni del Nuevo acerca de la iglesia. Pero una respuesta corta a la misma pregunta ayudará a traer luz en los puntos a los cuales yo aludo y en el rapto de los santos. Yo intento agregar al desarrollo de la fuerza verdadera de 2 Tesalonicenses 1, 2; tan a menudo presentados en las discusiones que se han originados en estos asuntos.

Y lo primero, es acerca de nuestra permanencia en la tribulación: ¿Cómo sé yo que habrá una tribulación? Yo debo obtener alguna revelación de esto. Él que pusiera a la iglesia en esto me respondería, yo estoy seguro que las Escrituras son claras en este punto. Habrá al fin una tribulación, un tiempo como nunca ha habido, hasta la venida de Señor que traerá liberación. ¿Cuáles son entonces las Escrituras que nos revelan que habrá tal tribulación? Yo no estoy consciente de algunas otras citas además de éstas: Jeremías 30:7; Daniel 12:1; Mateo 24:21; Marcos 13:19 (Lucas no habla de esto, ni de la abominación de desolación); a lo que nosotros podemos agregar pasajes más generales como Apocalipsis 3:10; capitulo 7:14.

Los primeros cuatro pasajes efectivamente muestran que habrá un tiempo de tribulación tal como jamás ha habido desde que hubo alguna nación o como esto es expresado en Marcos, “cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá” Los pasajes de Apocalipsis se dirigen, como nosotros veremos, a una esfera más extensa que la precedente; pero ya que ellos hablan de una gran tribulación, yo por supuesto, los he citado. Habrá entonces una tribulación. La otra parte de la pregunta todavía permanece: ¿Nosotros, quiénes componemos la iglesia, estaremos en esta tribulación?

La respuesta a esta pregunta debe ser buscada en los pasajes que hablan de la propia tribulación. El primero de ellos, Jeremías 30: 7, es tan claro como es posible pues es anunciado a aquéllos a quienes esto es aplicado: “tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado”. Este tiempo, entonces, de aflicción, cual nunca a habido ni habrá (para que no pueda haber dos), es el tiempo de la aflicción de Jacob. Nada puede estar más claro o distinto. El capítulo entero puede leerse colocándolo a la luz clara. ¡No es meramente que Jacob pueda ser encontrado allí, sino cuando se dice, “¡Ah, Cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él” la angustia referida es de la aflicción de Jacob.

El próximo es Daniel 12:1. Esto también es positivamente declarado para ser del pueblo de Daniel. La profecía entera es la descripción de lo que sucede al pueblo de Daniel en los últimos días. Dan. 10: 14. Miguel, también (compare con el capitulo. 10: 21), se levantará entonces para ese pueblo y como Jeremías ha dicho, ellos serán libertados (es decir, el remanente elegido—aquellos escritos en el libro). El testimonio de Daniel es entonces también bastante claro. La tribulación es la angustia del pueblo de Daniel. Pero esto es sumamente importante porque nos lleva de una vez a Mateo, el Señor mismo declara que Él habla de este mismo tiempo y del mismo evento, usando los términos de Daniel, y refiriéndose a él por el nombre así como las explicaciones del pasaje. Compare Mateo. 24: 15; Dan. 12:11.

Pero todo el lenguaje del pasaje en Mateo confirma esto. Todos los que están en Judea deben huir a los montes. Aquellos que están en la azotea no deben descender para tomar algo. La abominación que causa desolación está en el lugar santo. Ellos deben orar para que su huida no sea en el día de reposo. Falsos Cristos y los falsos profetas están para seducir con las apreciadas esperanzas al pueblo judío. Todo es local y Judío—no tiene aplicación a las esperanzas que se basan en ir a encontrarse con Cristo en el aire. Lo que en cuestión es la "carne" siendo "salvada" (i.e., la vida guardada en la tierra). Marcos hace una relación evidente al mismo evento y casi exactamente en los mismos términos. Así estos cuatro pasajes que hablan de la tremenda tribulación, lo aplican explícitamente a Jacob, Jerusalén, Judea, y a los judíos, no a la iglesia. Es completamente otro orden y esfera de cosas para la iglesia, y manifiestamente así.

Hay dos pasajes que como yo he dicho, son más generales: Apocalipsis 3:10 y 7:14. ¿Son éstos, entonces, aplicados a la iglesia? El lenguaje de Apocalipsis 3: 10 es este, “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” Es decir, cuando la iglesia es ministrada, esto es con una declaración en la que ella será guardada de esa hora que vendrá para probar a otros. Así que de este modo fuertemente los testimonios de la Escritura declaran que la tremenda tribulación es para Jacob, y que, cuando el tiempo de tentación se habla dirigiéndola la iglesia, es declarar que los creyentes quedarán fuera de ella.

Apocalipsis 7:14 puede parecer más difícil; pero aún esto lleva al testigo a la misma verdad. Para los reyes y sacerdotes celestiales (es decir, los ancianos quienes han representado desde el principio de la segunda parte del libro estrictamente profético) es manifiestamente otra clase de personas que no han salido de la gran tribulación. Uno de estos ancianos explica a Juan que aquéllos que han salido de la gran tribulación son otra clase de personas. Uno de ellos le pregunta a Juan ¿Quienes son éstos que están formados en túnicas blancas? Etc. Juan se dirige a él, y entonces él le explica. Es decir, los ancianos coronados son absolutamente una clase diferente de ellos; así que, al mismo tiempo admitimos que el pasaje es oscuro en ciertos puntos, es claro en esto—dándonos en cuanto a los ancianos y a aquéllos quienes han salido de la tribulación, como dos clases distintas. Los ancianos coronados no están en conjunto en representación de haber estado en esto, sino como señal a los otros como a aquéllos que salen de ella. Cada elemento de la descripción de estas personas confirma esta distinción.

Otro pasaje—Apocalipsis 12—al mismo tiempo que no se está usando el término tribulación, aún hablando de la época en la que esta sucede, confirma fuertemente esta misma verdad. Cuando Satanás y sus ángeles son derrotados por Miguel, él es arrojado y lanzado a la tierra, teniendo gran ira, sabiendo él que tiene un corto tiempo, persigue a la mujer. Ahora ¿Cual es el efecto de este más importante evento en aquéllos que pueden celebrar su sufrimiento? Que la prueba de estos santos celestiales ha acabado, y que los habitantes de la tierra y el mar, precisamente a propósito del principio en su más formidable figura, pues Satanás es lanzado allí abajo. El lenguaje es este: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!” Etc. Ahora yo no digo que éste es el momento del rapto, porque yo pienso que está incluido en el hombre – cuando los hijos son tomados. Pero yo digo que esto, es el momento del comienzo de la gran ira de Satanás por tres tiempos y medio, la completa liberación de los santos celestiales de su poder, y su definitivo triunfo es celebrado; es decir, ellos no se exponen al ultimo tiempo de la ira de Satanás. Este capítulo, entonces confirma, de la manera más absoluta, la exención de la iglesia del último y terrible tiempo de prueba. Yo estoy convencido que la completa enseñanza y la estructura de Apocalipsis confirman la misma verdad; pero esto me llevaría evidentemente a una gran esfera de preguntas.

Nosotros hemos encontrado que los pasajes que hablan de la tribulación lo aplican primero directamente a los judíos por un lado, y entonces excluyen a la iglesia de esto por otro. Yo no veo cómo semejante punto como este, pudiera hacerse más claro por la escritura.

Yo me vuelvo ahora a la interpretación de 2 Tesalonicenses 1, 2. Hay en el último capítulo, una (yo pienso que lo puedo decir) reconocida mala traducción, del verdadero y el indudable sentido que da la llave del pasaje entero. Yo me refiero a verso 2, “en el sentido de que el día del Señor está cerca” debe ser "está presente." La palabra es usada y traducida en dos lugares diferentes, " presente," en contraste con las cosas por venir—"las cosas presentes y cosas por venir." Éste siempre es su sentido en las Escrituras. Que los Tesalonicenses estaban perturbados y trastornados en sus mentes, entonces, era que ellos habían sido llevados por falsos maestros (pretendiendo que era por el Espíritu, e incluso alegaban una carta de Pablo para este efecto) para suponer que el día de Cristo había venido. La violencia de la persecución era muy grande; y como el día del Señor en efecto se ha hablado como de un día de terror y de prueba en el Antiguo Testamento, estos falsos maestros se habían aprovechado de esto para persuadirlos que esto era ya.

El apóstol con sabiduría divina los pone moralmente en lo correcto en el capítulo 1, por sus emociones y sentimientos acerca de esto, antes de entrar en la segunda instrucción positiva acerca del hecho de la venida del Señor. Él les mostró la tontería (de que Cristo iba a aparecer durante ese día, Él estaría presente en esto) de suponer que era a su propio pueblo y a los fieles a los que Él iba a hacer sufrir, y lanzarlos en el dolor y tribulación. No; son Sus enemigos los que han de estar en aflicción en aquel día, más ellos en descanso y paz. La misma justicia de Dios aseguraría esto. Era una cosa justa de Dios en recompensarles con tribulación a ellos para su aflicción, y de Su aflicción algunos han de descansar, cuando Cristo sea revelado, porque esto es lo que trae ese día. Estaba sólo mostrando por sus tribulaciones que Él los contó como digno de Su reino que entonces ha de venir.

En una palabra, como el día era Cristo y lo trajo por Su presencia personal, cuando estuvo allí, ellos pudieron tener descanso y sus perseguidores turbación. Es el contraste de estado cuando el día está allí, no la época de su comienzo de lo que es hablado verdaderamente, esto ha sido así. De hecho, esto podría haber sido, un consuelo pobre y sin inspiración, porque ellos no habrían tenido descanso todavía. Por otro lado, los adversarios de la constante esperanza de Cristo no ganarían nada; porque las palabras de los apóstoles al ser así interpretadas, habrían encausado a los santos de Tesalonica a una constante esperanza de Su aparición, en lugar de su rapto, como el momento de conseguir el descanso. Pero la verdad es que al usar la palabra en griego anesis (descanso) así como significado del momento de alcanzar el descanso es un error. La palabra, no obstante usada para el tiempo de obtener relajación, es igualmente usado para el estado de alivio, o igualmente satisfacción. Nunca se usa en la Escritura para el momento de obtener alivio de la prueba, pero siempre en el sentido general de un estado de satisfacción, en contraste con theipsis (aflicción). La completa y sola fuerza del razonamiento del apóstol es esto, que como el Señor mismo estaba trayendo el día, no sería, cuando allí hay un día de angustia para Su pueblo, sino que evidentemente para Sus enemigos y sus perseguidores. En el capítulo 2 él procede desplegarles el real orden de los eventos, y especialmente en relación con el lugar ellos tuvieron en esto.

Aquí, de nuevo, nosotros nos encontramos un asunto de crítica, pero esto afecta muy poco el razonamiento del apóstol. Algunos cambiarían aquí la versión inglesa autorizada, y leen, "Pero nosotros les rogamos, hermanos, respecto a la venida," etc., en lugar de "por la venida." La preposición misma es usada de ambas maneras; pero su constante fuerza con la palabra rogando es ' por ' (a veces ' para, ' qué no tiene ningún lugar aquí). La fuerza del razonamiento del apóstol es esto, que como ellos estaban para ser reunidos junto a Cristo, ellos no estarían en el día de la venida por Su aparición; ellos estaban para ir a encontrarse con Él en el aire, y no podría estar en los juicios de ese día, en sus pruebas o sus terrores.

El apóstol les había enseñado en su primera epístola que ellos estaban para ser tomados en el encuentro con el Señor en el aire. Él pudo referirse a esto como un conocimiento verdadero. Los santos no están para esperar la venida del día del Señor en la tierra, sino para subir al encuentro con Él en el aire, y estar para siempre con Él. Él les apareció a ellos, más nosotros sabemos, que apareceremos con Él. Pero aquí él habla de lo que ellos debieron haber recordado, que ellos subirían antes de aquel día, y que para ellos no hay posibilidad de estar allí en su estado actual sobre la tierra, si ese fuera el día. La relación de la iglesia con el retorno del Señor era, subir para encontrarse con Él en el aire, ser recogidos hacia Él. El día era totalmente otra cosa; era venganza en Su presencia. Nunca podría el día haber venido por ende ante los objetos de venganza que estaban allí. Una apostasía vendría, y el hombre de pecado se revelaría a quien el Señor consumiría con la respiración de Su boca, y le destruye por la aparición de Su presencia.

Es decir, nosotros tenemos dos cosas (qué de otras escrituras también nosotros sabemos son distintas, exactamente de esta manera, la venida de Cristo, y la manifestación de esto; para cuando Él aparezca, nosotros apareceremos con Él—por consiguiente nosotros debemos estar con Él incluso antes que Él aparezca a todos, aún en Su venida), la venida de Cristo y la Epifanía pública de Su presencia, con lo único que los santos están directamente conectados, para ser reunidos junto a Él; con lo otro, el día, porque a Su aparición Él ejecutará el juicio contra el impío. Ellos serán castigados con destrucción eterna de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder. Pero Él vendrá para ser glorificado en Sus santos, y admirado en todos los que creen; es decir, ellos estarán en el despliegue de esta gloria en ese día. Ellos aparecerán con Él en gloria—son como Él. Ahora es absolutamente cierto que ellos no aparecerán con Él precisamente cuando ellos sean recogidos para encontrarse con Él en el aire. De este modo no son expresiones simplemente particulares, aunque éstas son claras y fuertes, pero el sentido, el objeto, y el curso del razonamiento del capítulo entero que muestra la distinción del rapto de los santos antes de la aparición de Cristo, y la venida del día cuando Él sea admirado en ellos.

Lo que es importante observar, es la entera diferencia de la comunión en la que los santos están puestos con Cristo: nosotros le pertenecemos a Él, iremos a reunirnos con Él, apareceremos con Él, seremos glorificados juntamente a Él. El resultado práctico no es simplemente para aclarar un asunto de fechas y de tiempo, sino para cambiar completamente el espíritu y el carácter de nuestra espera a Cristo en su venida. Nosotros esperamos por Él para que venga y nos tome a sí mismo, la completa realización de nuestro llamado celestial. En esto no hay eventos conectados con nuestra comunión con Cristo. Nosotros no tenemos necesidad ninguna de juicio para participar de la bendición conforme a Él; nosotros saldremos del medio de todos los eventos para encontrarle en lo alto. Los judíos y el mundo son librados por juicios. Por consiguiente ellos deben esperar el curso de los eventos y maduración total de mal terrenal para el juicio; pero el día no vendrá antes. Por consiguiente nosotros encontramos en los Salmos la apelación por el juicio y los tiempos de esto, la declaración del carácter aplastante de mal y el lamento a Dios al mostrarlo y dar el pago al orgulloso. La iglesia en tierra no tiene ninguna necesidad de dirigirse a esto; ella pertenece a Cristo, y será recogida a los cielos fuera del mal.

Yo agrego unas palabras a otro pasaje sugerido a mí, como uno por el que se han creado dificultades en algunas mentes, muy deseosas de la verdad. Yo me refiero a la relación de los capítulos 4 y 5 de primera de Tesalonicenses. Yo confieso que esto no me afecta en ninguna manera; pero cuando lo hace a las mentes de otros, es bueno mencionarlo. La dificultad, si es que hay alguna, se eleva de una seria confusión en las mentes de aquéllos que hace esto—La gran confusión en la que los Tesalonicenses fueron llevados, especialmente, tomando la tribulación por el día de Cristo. Pero en el día de Cristo, Cristo debe manifestarse. Permítanos solo guardar esto con claridad en nuestras mentes, y todo estas dificultades desaparecerán.

Los Tesalonicenses miraron tan ansiosamente por la venida de Cristo, sin un mayor conocimiento de la manera u orden de esto, que ellos pensaron que los creyentes quienes habían muerto y quizás incluso habían muerto para Cristo, no estarían allí para reunirse con Él. Este error el apóstol lo corrige. Él les dice que ellos no deben apesadumbrarse como aquéllos sin esperanza; que ellos no serán dejados fuera de la comitiva de gloria; que Cristo los traería con Él. Él les explica entonces la manera, y mostró que esto es por su resurrección, que tomarían el lugar antes, al igual que aquellos que estén vivos y sean transformados; y cuando esto esté también obrado por el divino poder, todos subirán para encontrarse con Él en el aire, y así ellos estarán para siempre con el Señor. Esto entre paréntesis explica la manera por expresa revelación. Ellos subirán para encontrarse con Él—subsecuentemente, como nosotros hemos visto de los Colosenses, aparecen con Él cuando Él se manifiesta. La parte de los paréntesis simplemente dan la asociación de los santos con Cristo mismo, que es nuestra propia porción.

Pero él lo había dicho, como una verdad general, en respuesta a sus miedos, que Dios los traería con Cristo. Esto le lleva a él naturalmente a un tema general. Él no tenía ninguna necesidad de hablar de tiempos y épocas. Los Tesalonicenses conocían perfectamente que el día del Señor para que viniera como ladrón en la noche, y cuando ellos (el mundo) digan Paz y seguridad, vendrá destrucción repentina sobre ellos, como trabajo de parto en una mujer con un bebe; él agrega, “Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día”. Se alega que el apóstol no podría haber dicho que el día no les daría alcance como a un ladrón, si ellos no se estaban sintiendo responsable para ser en alguna forma alcanzado por esto. Ahora, si la enseñanza del apóstol es examinada, aquí no es posible fundamentar esto: porque en el día del Señor, Cristo debe aparecer. Pero él les había enseñado simplemente que ellos serían recogidos para encontrarse con Él en el aire y serían traídos con Él. Es decir, él les había enseñado lo que hacia imposible sugerir que el día pudiera haberlos alcanzado de alguna forma o de cualquier manera. Ellos eran del día, por así decirlo, cuando él ciertamente dice, “sois hijos del día”, "nosotros quiénes somos del día."

Este pasaje no dice nada de no estar en la tribulación—nosotros ya hemos tratado este punto; pero la objeción confunde la tribulación y lo que el día realmente concluye. La tribulación es poder de Satanás (aunque el juicio de Dios es en angustia); el día es de Cristo, quien hace esto y lo une a Él. Pero el pasaje no habla nada de la tribulación, aunque no supone nada de esta naturaleza; pero habla del día del Señor, y con instrucción como la porción de los santos, que mostró que no puede tener de ninguna manera que fuere ver con ellos. Ellos son de este y entrar su poder. Todos dicen esto-- que el día los alcanzará como un ladrón: pero no te alcanzará a ti, porque tú eres del día. No dice nada de tiempos y épocas, pero niega la aplicación del buen saber en la verdad a ellos.


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