La justicia de Dios y el amor de Dios

«Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos» (Romanos 5:6).


person Autor: Enseñanza Bíblica 13

flag Temas: Evangelización Dios


0 - Introducción: Hay un juicio después de la muerte

Amigo lector,

Quisiera decirte, ante todo, que todos los hombres, libres (en apariencia), o incluso en la cárcel, sin distinción de raza o de rango social, del más humilde al más rico, serán juzgados. Un día, todos comparecerán delante de Dios.

 «Después de esto (la muerte) el juicio» (Hebreos 9:27)

Pero este Dios ama a todos los hombres a pesar de sus intrigas, sus ataques desleales, sus faltas de honradez, sus violencias y sus traiciones.

La Biblia no hace diferencia entre los hombres: todos somos esclavos y prisioneros del pecado.

Cada ser humano, hombre o mujer, tiene la posibilidad de cambiar radicalmente, incluso si se le ha puesto una etiqueta como “vago” o “bribón”. Hay un medio, no de escapar a la justicia humana, sino de ponerse al abrigo del juicio de Dios.

Dios te deja la elección de escoger o no ese medio.

«Escoge, pues, la vida» (Deuteronomio 30:19).

Acepta la gracia ofrecida por Dios. Se trata de tu eterna salvación o de tu eterna condenación.

Amigo lector, yo quisiera explicarte ahora esta posibilidad con el fin que escojas la vida.

1 - La naturaleza de Dios y los caracteres divinos según la Biblia

1.1 - Dios es Luz, Santo y Justo

La Biblia declara con fuerza que Dios es santo y justo (Isaías 6:3; Daniel 9:14).

Sus ojos son demasiado limpios para ver el mal (Habacuc 1:13).

Su justicia exige el castigo de todos aquellos que no respetan su ley (Éxodo 23:7).

Aborrece la maldad (Salmo 45:7; Proverbios 6:16-19).

Pagará a cada uno conforme a sus obras (Romanos 2:5-9; Apocalipsis 20:13; 22:12).

Su ira se declara contra toda impiedad (Deuteronomio 29:20; Juan 3:36; Romanos 1:18).

Él juzgará al mundo con justicia (Salmo 96:13; Hechos 17:31).

Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él (1 Juan 1:5).

1.2 - Dios es amor

La Biblia declara con no menos fuerza que «Dios es amor» (1 Juan 4:8).

Su bondad y su misericordia infinita son proclamadas y demostradas en todas las Santas Escrituras (Éxodo 34:6; Nehemías 9:17-31; Salmos 78:38; 86:15; 103:8; 111:4; Joel 2:13; Jonás 4:2).

La Palabra de Dios, la Biblia, nos dice que si Dios aborrece el pecado, ama al pecador (Juan 3:16).

«En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4:9-10).

2 - La culpabilidad de todos los hombres ante Dios

«Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia» (Romanos 1:29-31).

«No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10).

«Todos pecaron» (Romanos 3:23).

«Si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?» (Salmo 130:3).

«No me tendrás por limpio de mi iniquidad» (Job 10:14).

Todos los hombres son pecadores, desobedientes y dignos de la ira de Dios. No hay excepción.

3 - ¿Cuál es la sentencia? – ¡La muerte!

«Ciertamente morirás» (Génesis 2:17).

«Son dignos de muerte» Romanos 1:32).

«La paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23).

«Irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna» (Mateo 25:46).

La condena de Dios es la misma para cada hombre pecador: la muerte para el cuerpo y eternos sufrimientos lejos de él para el alma.

4 - ¿Existe un recurso judicial o una escapatoria posible? ¡No!

«Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás)» (Salmo 49:7,8).

El mejor abogado del mundo no podrá defender la causa del pecador delante del divino Juez.

5 - ¿No hay, pues, ninguna solución? Sí, ¡hay una!

El amor de Dios ha ofrecido lo que la justicia humana no prevé: ¡alguien que se sustituye al culpable!

La Biblia establece que Jesucristo, el santo Hijo de Dios ha tomado ese lugar por nosotros, nos ha reemplazado bajo el juicio de Dios contra el pecado.

«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Isaías 53:5).

«Habiendo él llevado el pecado de muchos» (Isaías 53:12).

«Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos» (Romanos 5:6).

La muerte de Jesucristo es una prueba, a la vez del amor de Dios y de su santa ira contra el pecado: esa muerte es el castigo que cada hombre pecador merecía, que la justicia divina reclamaba, pero que fue soportado en su lugar por Jesús.

6 - ¿Qué pide Dios para que puedas beneficiarte de su oferta?

Arrepentirse y creer al Salvador

6.1 - Arrepentirse

«Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan» (Hechos 17:30).

«No guardaré para siempre el enojo. Reconoce, pues, tu maldad» (Jeremías 3:12, 13).

Arrepentirse, es reconocer su propia culpabilidad y decir a ese Dios que nos ama: «Soy un pecador, lo reconozco totalmente, lo creo».

6.2 - Creer al Salvador

Te hace falta creer en tu corazón que el Señor Jesús ha sido castigado por ti. Sobre la cruz tomó tus pecados y los ha borrado de delante de Dios para que llegues a ser su hijo y que habites para siempre cerca de él.

Jesús nos dice: «El que cree en mí, tiene vida eterna» (Juan 6:47).

«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hechos 16:31).

«El que cree en el Hijo tiene vida eterna» (Juan 3:36).

Ninguna obra es necesaria para ser JUSTO ante Dios. Él ha hecho todo lo necesario para limpiar al pecador que se arrepiente.

Jesucristo se ha ofrecido a sí mismo cómo Víctima Perfecta y Su muerte ha sido cómo un olor fragante (Efesios 5:2).

Por la fe, el creyente se apropia la persona y la obra de Jesucristo. Es cómo si Dios lo revistiese de justicia (Zacarías 3:4).

7 - ¡Absuelto! ¡Justificado!

«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1).

El pecador perdido y culpable de todas las acusaciones que podían pesar sobre él, es ahora considerado por Dios como sin falta. Jesucristo, en su muerte, ha hecho todo lo que era necesario para que nosotros seamos absueltos.

«… Justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Romanos 3:24).

«El hombre es justificado por fe sin las obras» (Romanos 3:28).

«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1).

La inmensa gracia de Dios brilla con tanta más fuerza cuando vemos que esos pecadores perdonados son llamados de ahora en adelante «hijos de Dios», eso incluso si están en la cárcel con la obligación de soportar una justa pena pronunciada por la justicia humana.

La justificación es un acto por el que Dios considera como enteramente JUSTO al hombre que cree en Jesucristo. El pecador goza de esta gracia porque Jesús ha llevado sus pecados sobre la Cruz y ha sido condenado en lugar de él.

7.1 - El cambio de futuro para el pecador absuelto

La Biblia no hace diferencia entre los hombres: todos somos esclavos y prisioneros del pecado.

Ella declara también que aquellos que han creído a la obra de la Cruz serán tomados para estar con el Señor Jesús para una eternidad de paz, y que los que no han creído se quedarán alejados de Dios en sufrimientos.

Pero él nos ama a todos, cual sean nuestros orígenes y nuestra condición. También sin discriminación, a cada uno de creer en Jesucristo. Quienquiera que sea (hombre o mujer) puede aceptar a Cristo como su Salvador y ser liberado de su culpabilidad ante Él de por la eternidad, aunque las consecuencias culpables de nuestros actos perduren ante los hombres.

Hoy es todavía tiempo de escoger la salvación, la vida, y la paz por la eternidad con Jesús que llama:

«Venid a mí» (Mateo 11:28).

7.2 - ¿Porqué venir a Jesús?

«murió por los impíos… murió por nuestros pecados» (Romanos 5:6; 1 Corintios 15:3).

Fue entregado «por todos nosotros», «se entregó a sí mismo por mí», «se entregó a sí mismo por nosotros» (Romanos 8:32; Gálatas 2:20; Efesios 5:2).

«El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados», «quien se dio a sí mismo por nosotros» (Gálatas 1:4; Tito 2:14).

8 - ¿Qué hace falta que tu hagas para ser salvo?

8.1 - Reconocer tu pecado ante Dios y arrepentirte de tus faltas.

«Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero» (1 Timoteo 1:15).

«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).

8.2 - Aceptar al Señor Jesús como tu Salvador, tu Sustituto y tu Señor.

«El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Romanos 4:25).

«He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29).

8.3 - Creer con simplicidad lo que Dios te dice en su Palabra.

«De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida» (Juan 5:24).

La feliz esperanza que Dios te propone está en el cielo y con el Señor Jesús, como Jesús se lo anunció al malhechor arrepentido.

«De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43).

9 - En resumen, he aquí las cinco consecuencias de la Cruz del Calvario:

Dos caracteres esenciales de Dios (luz y amor) han sido manifestados en la Cruz del Calvario donde Jesucristo fue crucificado.

1. La concretización de las promesas de Dios quien había anunciado por los profetas la venida de un Salvador (Isaías 7:14; 9:5; Miqueas 5:2; Lucas 2:11; Gálatas 3:13).

2. El amor soberano e incondicional de Dios que se ha revelado en la Cruz del Calvario, puesto que los seres a los que les estaba destinado son perfectamente indignos, porque totalmente malvados y aborrecibles.

El amor de Dios para salvarnos nos ha dado a su único Hijo (Juan 3:16).

El amor de Jesucristo, el Hijo de Dios, que ha dado voluntariamente su vida para rescatarnos (Juan 10:15-17).

3. La justicia de Dios (su santa ira contra el pecado) se ha ejercitado contra su Hijo durante las horas de la expiación de la cruz. El hombre obediente, Jesucristo, ha soportado el castigo que había merecido su criatura desobediente.

La justicia de Dios ha sido perfectamente satisfecha porque la víctima era santa e inocente.

4. La Gracia de Dios se da rienda suelta (Romanos 5:21) y es ofrecida a aquellos que creen (por la fe). El culpable recibe la vida y la libertad según la bondad de Dios.

Jesucristo inocente se ha puesto en el lugar de los culpables; ha recibido el castigo de los pecadores, su muerte sangrienta es el rescate, o el precio, que él ha tenido que pagar para librarlos de la muerte eterna (Gálatas 3:13; 1 Timoteo 2:6; Apocalipsis 5:9; 1 Pedro 1:19; 2:24; Romanos 5:10; 2 Corintios 5:19-21; 1 Juan 2:2).

5. La paz del corazón y de la conciencia pueden ser anunciadas a los pecadores sobre un sólido fundamento, eterno, puesto que la ira de Dios contra el pecado ha sido totalmente apaciguada y su justicia plenamente satisfecha (Romanos 5:1; 8:1).

El creyente está puesto desde ahora en adelante en una feliz relación con Dios, una relación de hijos de Dios.

10 - ¿Qué hacer ahora? ¡Vivir con Jesús!

Desde hoy en adelante puedes hablarle, está dispuesto a escucharte, a responderte, a socorrerte, si te confías en él.


«Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos» (Romanos 5:6).

El lector deberá tomarse la molestia de buscar en la Biblia los textos indicados por las referencias. Aduéñate personalmente la verdad divina que estos te proponen y, por la fe, pasa de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida.

Alentamos a todos leer la Biblia, que eventualmente poseemos en nuestros hogares. Es el libro más traducido y publicado en todo el mundo. La Biblia ha sido traducida total o parcialmente en 3390 idiomas y dialectos (640 completa, 1450 NT, 1300 en parte).


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